Es conocido por todos que los GEI alteran el equilibrio energético
del sistema climático lo que provoca un calentamiento global neto del planeta.
Pero, ¿cómo actúa este fenómeno? Los GEI desempeñan en la atmósfera el mismo
papel que el cristal de un coche en un día de sol o la cobertura de un
invernadero (ver gráfico 1.1). Estos gases están formados por moléculas polares que absorben
los rayos infrarrojos termalizados en la superficie de la Tierra y en la propia
atmósfera. Existen muchos tipos de GEI, como por ejemplo el metano (CH4), el
gas de la risa (N2O), los gases industriales sintéticos fluorados (CFC, HFC,
PFC, SF6, etc.) y el propio ozono (O3).
La capacidad de estas moléculas para absorber radiación
térmica depende de su momento bipolar y, pese a que el metano es 20 veces más
efectivo que el CO2como gas de efecto invernadero, de todos los GEI emitidos
por el ser humano, el CO2 es el más importante para el cambio climático debido
a que es el que se presenta en mayor abundancia. Su contribución a este fenómeno
supone el 60% de la captura de radiación térmica realizada por el total de GEI.
Los GEI son necesarios para mantener una temperatura adecuada
en la Tierra. Sin ellos la temperatura de la atmósfera en el planeta sería
aproximadamente 33ºC más fría. Pero una concentración excesiva de estos gases provocaría
un aumento de la temperatura media del planeta que dificultaría la vida tah y
como la conocemos.
Itzel Georgina Ramos Cruz
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